Una cárcel donde los prisioneros no la pasan nada mal...
Cuando alguien se imagina una prisión piensa en un lugar gris, triste, opresivo... Nada parecido a Bastøy, una cárcel ubicada en una isla de Noruega donde los presos pueden estar al aire libre, ir a tomar sol a la playa, descansar, andar en bicicleta y hasta ir al supermercado a realizar las compras.
Este instituto penitenciario tiene como política tratar a los prisioneros con todo el confort que sea posible.
Allí, los convictos son alojados en cómodas cabañas de madera y tienen
acceso una cocina equipada con todo lo necesario para preparar manjares.
Como
todos los prisioneros de casi todas las cárceles del mundo, los
habitantes de Bastøy deben realizar tareas diarias. Pero en este caso
sus trabajos consisten en labores en la granja, en la maderera o en la tienda de reparación de bicicletas de la isla. Claro que por su "trabajo" los presos son remunerados y reciben un salario
de 10 dólares por día aproximadamente y tienen permitido un gasto de
100 dólares por semana para compras en el supermercado local.
Por si fuera poco, en su tiempo libre, los "reos" pueden asistir a clases de diversas materias en la escuela de la isla, alquilar libros o permanecer en la biblioteca, relajarse en la playa o jugar tenis y futbol con sus compañeros.
"Todos
somos seres humanos y creemos que como tales, si estamos preparados
para realizar cambios en cuanto a los castigos, podemos mejorar
drásticamente la rehabilitación de los prisioneros", declaró Arne
Nilsen, director de Bastøy. "Claro que este lugar es un experimento,
pero también creemos que los resultados serán positivos y no sólo beneficiarán a nuestro país, sino también a Europa y el resto del mundo".
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