Juicio a la directora de una perrera por miles de sacrificios indebidos.
Ese sufrimiento innecesario lo ocasionaban, supuestamente, al inyectar a los animales pequeñas dosis de medicamentos como el Dolethal y T-61. El Colegio de Veterinarios de Málaga ha estimado que los sacrificios superan los 2.865 basándose en el volumen y peso de las mascotas y la cantidad de medicamentos que utilizaron. Su imputación se sostiene, según el juez Carlos Peinado, por las afirmaciones de seis testigos que les vieron inyectar estos productos a los animales para sacrificarlos hasta una vez por semana. Además, cuentan con informes de la Guardia Civil, reportajes fotográficos y documentación intervenida en el lugar.
El juzgado número 5 de Torremolinos dio por terminada la instrucción del caso en octubre. La responsable de la perrera y su empleado están acusados de delitos continuados de maltrato animal y de intrusismo profesional. Otros dos veterinarios que en principio habían sido implicados por falsedad documental han quedado fuera de la causa.
Una parte de los fondos se utilizaba supuestamente para pagar viajes
En un informe, elaborado en octubre de 2011, la Guardia Civil destacó que, además de la presidenta, también realizaban un uso “abusivo y continuado” de los fondos de la perrera su hija y yerno, afincados en Torremolinos, y otra de sus hijas, que reside en Madrid.
Los investigadores consideraron que esos fondos podrían haber enriquecido además a otras “personas y sociedades” vinculados con implicados y que podrían haber blanqueado dinero. Los agentes solicitaron al juez que se siguiera indagando para establecer responsabilidades penales y que se les retirara una concesión de una caseta en el recinto ferial porque se estaba subarrendando de forma irregular.

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